En el transcurso de solo unos días, surgió un problema preocupante para los atletas que habían ganado medallas. Comenzaron a surgir informes que indicaban que las medallas estaban experimentando fallas estructurales. Específicamente, al menos cinco atletas se presentaron para informar incidentes en los que sus medallas ganadas con tanto esfuerzo se estaban rompiendo o separando por completo de la cinta destinada a sostenerlas. Este problema rápidamente llamó la atención, y los organizadores del evento fueron informados de la situación. Después de evaluar el alcance del problema y la angustia que estaba causando a los atletas, los organizadores reconocieron oficialmente que, de hecho, había un defecto que afectaba a las medallas. En respuesta a estas preocupaciones y al creciente número de incidentes, los organizadores tomaron medidas decisivas y anunciaron un plan integral para reparar las medallas dañadas y prevenir que ocurran más incidentes.