Un análisis exhaustivo de los datos de la carrera demostró que el piloto de Haas se vio significativamente afectado por severas fallas mecánicas en su monoplaza. Estas fallas, que surgieron como resultado directo del impacto que sufrió el piloto, comprometieron de manera importante el rendimiento del coche durante una gran parte de la competencia. La magnitud de los problemas mecánicos fue tal que limitó considerablemente la capacidad del piloto para competir en condiciones óptimas e impidió que pudiera alcanzar un mejor resultado final en la carrera, frustrando sus aspiraciones de obtener una posición más favorable.