La gran figura de la noche, un conmovido Marcos Rojo, no ocultó las lágrimas por sellar el pasaje a su segunda final continental con el club de sus amores. El defensor, que regresó a la institución con el único objetivo de hacer historia, dejó una frase grabada a fuego para el hincha: "Este grupo no sabe de imposibles". Tras reeditar la mística de la recordada conquista de 2009, el León ya se enfoca en el partido decisivo en Montevideo.

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